Hay experiencias que solo podrás vivir cuando decidas viajar lento, sin prisas, viviendo como un nativo del lugar, rodeándote de ellos y dejándote guiar. Y eso es lo que pretendemos. Por eso, un día nos atrevimos a convertirnos en holandeses y atravesar sus mares…

¿Pensabas que no se puede atravesar el mar caminando? En Holanda es posible y llegas a verte en medio de la nada, saboreando la naturaleza, tocando lo que es la libertad, hasta llegar a una isla inesperada: ¡un paraíso!

Holanda recibe millones de turistas cada año. Estamos seguros que la inmensa mayoría visitaron Amsterdam, los molinos y alquilaron una bici… Nosotros vivimos una aventura creada por y para Holandeses, y te aconsejamos que reserves un día cuando vayas a Holanda para vivirla en tus carnes.

¿Quieres saber en que consiste y por qué deberías intentarlo? Solo te adelantamos que la experiencia es inolvidable, ¿nos acompañas?

En qué consiste el Wadlopen

Aquí viene la gran respuesta: “Wadlopen” significa caminar entre las marismas, es decir, caminar por fango en el mar. Quizás visto así no tiene tanta gracia. Pero el mar de Frisia, al bajar la marea, deja una marisma entre tierra firme y las islas, permitiendo que se pueda acceder a estas caminando, cruzando el fondo del mar. ¿No es increíble?

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Comenzamos la ruta

Dónde están ubicadas las islas Frisias

Esta experiencia pudimos vivirla en las Islas Frisias. Ya sabemos lo que estás pensando… que dónde está eso… Pues mira, las Islas Frisias, o también llamadas Waddeneilanden, son una cadena de islas e islotes que se sitúan paralelos a la costa occidental de Europa, y van desde el norte de los Países Bajos hasta Dinamarca. Esta zona es declarada Patrimonio Natural por la UNESCO desde el 2009.

Algunas de las Islas Frisias holandesas son: Texel, Terschelling, Ameland, Vieland y Schiermonnikoog. 

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Fuimos desde Holwerd hasta Ameland, marcados con estrellitas en el mapa

Cómo fue nuestra experiencia haciendo Wadlopen en Holanda

Desde Amsterdam a Holwerd, lugar desde el que empezamos la ruta, son 161 km. Aproximadamente 1h y 50 minutos en coche, pero 3h y media en tren.

Partimos desde el puerto que está en Holwerd y el destino, la isla de Ameland. Son 10km de distancia, y tardamos un poco más de 3h en recorrerlos. Pasas a través de las marismas, bancos de arena y zanjas de lodo. Y tenemos que decirlo, hay zonas que huelen algo mal… bueno no, ¡huele muy mal! Pero pierde importancia con la magia que tiene el lugar. Exploras a pie la marea baja, te rodeas de su flora, aves y peces. Además, dicen que se pueden ver focas, las cuales se acercan debido a que están familiarizadas con las personas, aunque nosotros no tuvimos esa suerte. Tendremos que repetir 😉

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Aun tenemos energía de sobra… no sabemos la que nos espera jajaja

 

La primera parte es a través de marismas que son bastante fangosas, y esta parte dura como una hora. Es quizás la parte más difícil, sobre todo porque tienes que acostumbrarte a caminar en el lodo. Después de unos pasos con mucho cuidado y algunas resbaladas, ganas confianza y te dejas llevar, deslizándote como si llevaras patines. En este punto, ya puedes seguir el camino con tranquilidad 😉

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Patina patinaaa!!

 

Lo peor de esta parte sin duda es cuando el lodo es muy profundo y tienes que salir de ellas. Sientes que te absorbe. En una ocasión intentamos saltar y no lográbamos salir de él, nuestros pies estaban pegados al fondo. Vamos, un ejercicio maravilloso para fortalecer los cuádriceps.

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Al rico lodo 😉

 

En otras partes, caminas por el fondo del mar,  teniendo que atravesar a veces zanjas con agua que te llega hasta las rodillas o incluso por el pecho… Como ya les contamos, los holandeses tienen la media más alta del mundo. En esta excursión también lo comprobamos: cuando a los holandeses les llegaba el agua por la cadera, a nosotros nos llegaba más arriba…

En una de las ocasiones, uno de los guías me dio un palo para que me agarrara a él y no me tuviera que echar a nadar. Por otro lado, Rubén también tiro de mi y gracias a ellos acabé menos mojada de lo que podía haber sido… A todas estas, habían unas chicas holandesas que miraban con cara de sorpresa jajaja

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Atravesando los mares

 

Tenemos que puntualizar que nosotros fuimos con un grupo con guías, y nos dio mucha tranquilidad. Sabían en todo momento por dónde ir, y nos daban prisa (nos quedábamos los últimos para contemplar las maravillas… si, también estábamos cansados jajaja) debido a que estaban pendientes de que la marea subiera. En uno de los momentos que nos quedamos los últimos fue porque grabamos un vídeo en directo en Facebook.

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¿Quién está mas mojado? (el que saco la foto estaba más pendiente de su supervivencia que de enfocar la foto jajaja)

 

Nos cogió un día en el que el sol brillaba por su ausencia, hacía viento y cuando salías del agua (que no estaba caliente precisamente) se pasaba algo de frío, pero no tanto como se puede imaginar porque con el ejercicio que se hace pues hasta viene bien 😉 Con buen tiempo esta parte seguro se disfrutaría más.

Las marismas se vuelven a llenar en cuanto la marea empieza a subir. Y es que, hay zonas por las que caminábamos, que cuando la marea sube llega a estar a más de 2 metros y medio de profundidad. No es demasiado pero no teníamos ganas de vernos en semejante situación, así que aligerábamos el paso.

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Qué mejor momento para un selfie que en medio de la nada… o en medio de todo 😉

 

En las zonas donde el agua está más alta, tienes que subirte la mochila a la cabeza y caminar así con ella. En nuestro caso Rubén es el que tuvo que hacer estos malabares.

Llegas a ver zonas llenas de conchas, ¡es alucinante! Eso sí, con cuidado porque si te caes te puedes cortar. Una de las chicas que iba en nuestro grupo se cayó y se hizo daño en las rodillas, aunque pudo seguir sin problema como una campeona.

Pasando esta zona, y caminando por partes de arena, descubres que hay unos dibujos en la arena, con forma de gusanos, y cuando los tocas te das cuenta que es arena… después de un sinfín de hipótesis de porqué se podrían formar, el guía nos dice que es caca de gusano!! Si, hemos tocado caca de gusano…

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La caca de gusano que tanta curiosidad despertó 😉

 

Puedo cerrar los ojos y trasladarme a ese lugar: en medio de la nada, envuelta de paz y tranquilidad, la naturaleza viva. Estar en medio del mar, siendo consciente que aquel lugar en unas horas quedará bajo el mar, rodearte de aves y sentir la libertad… ¡es una experiencia única!

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Vistas desde el mirador al lugar de llegada

Ameland: el diamante de las Wadden

El objetivo era llegar a la isla Ameland, conocida como el diamante de las Wadden, y es que existe una gran variedad natural y los paisajes que alberga la isla son espectaculares. En un principio llegas a una isla desierta, con mucha vegetación…

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Llegamos, comimos las reservas de comida que quedaban en la mochila (sándwiches a la holandesa y brownie) y continuamos!

 

… pero después sigues caminando (ya esto con muuucho cansancio encima) y llegas a una playa que te devuelve otra vez toda la vitalidad.

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Llegamos a la playa de Ameland

 

En la paya nos subimos a un tractor (si, un tractor), y en el recorrimos la playa. No se cuantos kilómetros, pero el paisaje era relajante y maravilloso.

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En este tractor recorrimos toda la playa de Ameland

 

Finalmente, llegó la hora del relax. Después de cambiarnos de ropa y zapatos, una cafetería con el calor de una chimenea nos esperaba.

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Entrando en calor, ya solo faltaba comida

 

Muchos holandeses van a pasar las vacaciones o fines de semana a estas islas, por lo que hoy en día sobre todo viven del turismo. Por supuesto hay bicis y más bicis, puestos en la calle y un ambiente que te invita a quedarte y saborear más de sus maravillas. En nuestro caso no pudo ser, y a las 6 de la tarde, ya más muertos que vivos, pero con el corazón contento, volvimos en barco 😉

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Paseando por la isla de Ameland

 

Queremos hacer mención, por supuesto, a los perros, es lo que tiene tener una perra y viajar con ella. En esta ocasión no la llevamos porque dadas las condiciones del pateo a través de las marismas, no era lo mejor para ella. No sabemos si estaba permitido si quiera. Pero a la isla también se puede acceder en barco, y mucha gente viaja con sus mascotas, en el barco, sin transportín y sin importar el tamaño. Nos encontramos perros por toda la playa y en la cafetería en la que estuvimos. Para nosotros, un auténtico paraíso.

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Si, perro dentro del restaurante, y no era pequeño precisamente jeje Lo que tenía de grande, lo tenía de bueno

Contacto y consejos si te animas a cruzar los mares

Si te decides a vivir esta increíble experiencia, nosotros la hicimos a través de Wadloopcentrum Friesland.

Si lo has hecho en otras ocasiones quizás puedes hacerlo tu sólo, de hecho vimos gente por su cuenta, pero de lo contrario se recomienda hacerlo con un guía. Son unos auténticos profesionales, estaban pendientes en todo momento y te ayudaban en caso de necesitarlo.

Hay tres grados de dificultad: para aspirantes, avanzados y expertos. Nosotros, por supuesto, hicimos el de aspirantes.

Equipo:

  • Zapatillas tipo all star de caña alta de las baratas pero nuevas. Corres el riesgo de que el fango te deje sin zapatillas, o de que te quedes sin suela si son viejas (en nuestro grupo una chica perdió la suela y no pudo continuar). ¡Recuerda que irán a la basura!
  • Calcetines altos mejor. De esta manera no entrarán conchas o cualquier otra cosa que te pueda hacer daño.
  • Ropa que no le tengas mucho cariño. Puede que la tengas que tirar.
  • Ropa cómoda. Te llenarás de agua, los vaqueros no son una buena opción.
  • Si coge mal tiempo se pasa frío. Nosotros llevamos chubasqueros y aunque se mojaron nos servía como corta viento.
  • Mochila con ropa y zapatos para cambiarte. Todo en bolsas herméticas, que no le entre agua
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Caminando por las marismas

 

Esta experiencia la pudimos disfrutar gracias a nuestra gran amiga Susan. Para quien no la conozca, Susan es una Holandesa que vive en Tenerife junto a nuestro gran amigo Dennis, a quienes conocimos en Irlanda en nuestro primer viaje como nómadas digitales, ¡el mundo es así de pequeño y maravilloso!

Sin ella, en primer lugar, no hubiésemos conocido esta increíble ruta, y en segundo lugar, no la hubiésemos terminado porque hace falta ir con la indumentaria apropiada. Dennnis, Susan y Lale (quien vino desde Irlanda a pasar unos días en Holanda):

¡¡Gracias por esta gran experiencia!!

Nosotros sin duda sumamos tiempo con esta experiencia, y tú ¿conocías esta increíble ruta? ¿te van este tipo de aventuras? ¡Si te encuentras por Holanda y dudas hacerla.. escríbenos y te ayudaremos encantados! 

Si has llegado leyendo hasta aquí, te ha gustado y crees que esta experiencia pueda interesarle a alguien… ¡compártelo en tus redes y cuéntanos algo en los comentarios! 

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